No es colaboración si siempre empujan los mismos

No hizo falta que nadie dijera nada. La reunión llevaba diez minutos y ya estaba claro quién se iba a encargar de resolver.

Pasó lo habitual en estos casos: silencio, una pausa valorativa, miradas que se cruzan y miradas que se escapan, alguien que no dice nada… de repente, el de siempre toma la palabra. Ordena el problema, propone un camino y, una vez más, vuelven a empujar los de siempre. Vuelven a tirar del grupo.

El resto asiente. Confirma. Se conforma.

Y aquí es donde me paro hoy. Porque esto puede parecer complementariedad, liderazgo, capacidad… pero no siempre es eso.

Es un grupo asimétrico.

Un grupo que funciona porque alguien empuja más que el resto. Hay una diferencia clara en el nivel de iniciativa, de responsabilidad asumida o de capacidad de desbloqueo. El sistema se sostiene, pero lo hace apoyándose siempre en los mismos.

Un equipo con perfiles complementarios funciona de otra manera. No porque todos hagan lo mismo, sino porque cada uno aporta algo distinto… y necesario. La clave no está en cuánto empuja cada uno, sino en que las piezas encajan.

En un equipo que se complementa, hay momentos en los que uno lidera y otros en los que cede. No porque quiera descansar, sino porque otro perfil es más adecuado para esa fase. La carga se distribuye de forma dinámica, no fija. También hay líderes, pero no siempre tienen que estar empujando ellos.

En un grupo asimétrico, en cambio, el reparto es predecible. Puedes adivinarlo antes de plantear el proyecto. Siempre son los mismos los que tiran. Siempre son los mismos los que esperan.

La diferencia no es menor.

Porque en la complementariedad hay interdependencia. Hay equipo. Si falta una pieza, el sistema se resiente, pero no colapsa: se reorganiza. En la asimetría hay dependencia. Si falta quien empuja, todo se queda sin tracción.

Desde fuera pueden parecer lo mismo. En ambos casos hay estrategia y hay operativa. En ambos casos hay roles distintos, hay especialización, hay una gente más visible que otra. Pero la pregunta no es quién destaca más. La pregunta es: ¿qué pasa cuando esa persona no está?

Si el equipo se reconfigura, se adapta y continúa, probablemente hay complementariedad.

Si el equipo se bloquea, probablemente hay asimetría.

A partir de ahí, ya no es una cuestión de talento individual.

Es una cuestión de diseño. Diseño de equipo.


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *